ORÍGENES. A QUIÉN LO DEBO TODO

Dijo una vez  Jean Jacques Rousseau que «un buen padre vale por cien maestros» y con el paso de los años, nos damos cuenta que no se puede estar más de acuerdo. He tenido grandes maestros en mi vida; he tenido la fortuna de formarme en excelentes universidades, centros de estudios... Pero lo que realmente importa, lo aprendí de ellos: mi padre y mi madre Mi vocación, mis conocimientos, yo misma... crecieron junto a ellos y cada tiempo que pasa, te das cuenta que eres un poquito menos como tú y un poco más como ellos, tus padres. No dudes de la cabida de este texto dentro de una web profesional como esta. Tiene mucho significado. En este despacho, los clientes no son números, son personas. Nos involucramos con la problemática, estamos cerca de la persona. Sufrimos con su problema y celebramos juntos su solución. Somos un despacho de personas para personas. Y eso, lo aprendí de ellos: mi madre y mi padre. Lo que soy se lo debo a ellos, de ellos lo aprendí. Gran parte de lo que es este despacho, lleva su sello.  
"Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás. Solo sé que te estaré esperando" (J.A. Buesa)
Carmen.  

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