Abogados expertos en Contratos

Redacción de Contratos. Consejos básicos

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Con frecuencia, uno de los criterios de búsqueda más recurrentes en el ámbito de Internet. Muchas empresas desconocen cómo plantear correctamente el documento que va a articular sus relaciones con proveedores, clientes… y que por tanto determinará sus derechos y obligaciones para con quienes interactúa. Tal es la importancia de los contratos. De igual forma ocurre con los particulares, quienes en no pocas ocasiones tienen que participar de contratos de compra venta, alquiler, contratación de servicios. En este artículo, trataremos de abordar de una forma práctica, sencilla y comprensible la cuestión de los contratos entre dos partes para usar como guía útil de navegación.

DAR IMPORTANCIA A LOS CONTRATOS

Redactar los contratos de forma correcta y adecuada es esencial porque determinará los términos de una relación. Su mayor o menor claridad y precisión nos va a posibilitar tener en el futuro una relación más fluida o por el contrario, abrirá la puerta a conflictos y desacuerdos. A mayor claridad, exhaustividad y precisión, menos espacio quedará para interpretaciones libres y arbitrarias. Por ello, cuando la materia a convenir sea compleja, con muchos frentes y aspectos a considerar, conviene al menos plantearse el acudir a un despacho de abogados expertos en redacción de contratos, tanto mercantiles como entre particulares.
Anotación: desconfíe de los modelos tipo que se ofrecen en Internet. Lo más seguro es que no se adecuen a su necesidad. Demos a cada contrato la importancia que merece o, cuando menos, no nos quejemos de los problemas acaecidos por no haberlo considerado.

OTROS ASPECTOS DE INTERÉS A LOS CONTRATOS

Es muy importante que el contrato recoja con exactitud, los intereses concretos de cada parte. Quienes acuden a un equipo de abogados especialistas en la redacción de contratos, buscan profesionales que conocen a fondo la legislación contractual y de cada materia. Este no es un apartado más, sino que es un requisito imprescindible para poder prestar el mejor servicio a las diferentes empresas y particulares adaptando la redacción a su mayor interés en cada caso y pudiendo actuar como una verdadera garantía de resultados.
No se trata esta última consideración, de una alabanza sin más del papel del letrado en la redacción de contratos. Muchas personas, apuestan por un patrón de actuación que les causa problemas a la larga. Ante la necesidad de redactar contratos, no pocas personas se lanzan a Internet confiados de saber cribar, curar contenidos y descargar el modelo tipo que necesitan. A menudo, esa opción es tan errada que les ocasiona problemas, omisión de detalles que debieron haberse recogido etc. y que más tarde, un abogado profesional representando la parte contraria podrá esgrimir a su favor y en perjuicio de nuestro avezado internauta. Los juzgados están llenos de contenciosos de este tipo.
Para empezar hay que saber que existe toda una amalgama de contratos: de fianza, de obra, contratos de compraventa, contratos de arrendamiento, arrendamientos financieros, contratos de permutas, etc. ¿Qué sentido tiene usar un modelo de un tipo para una necesidad en otro campo? ó ¿Cómo va un contrato tipo a representar por igual un contrato de arrendamiento de un piso que un contrato de permutas? Si cuando nos duele un diente acudimos al dentista sin plantearnos más, cuando nos enfrentamos a contratos tenemos que ir al abogado. No es nada caro y menos, si tenemos en cuenta que los contratos regularán cuánto pagamos o cuánto percibimos por la contratación o prestación de un servicio respectivamente. Huye de formularios tipo. A la larga saldrá caro.
En cuanto a contratos de tipo mercantil, hemos de considerar que todos los contratos mercantiles van a verse sometidos al Código de Comercio y las reglas jurídicas de comercio de cada país. Si en el caso de los particulares es importante acudir a un abogado, en el caso de las empresas es aún más, como demuestran algunos de los últimos artículos incluidos en este blog:

Existen también, como en el caso que citábamos anteriormente, un ramillete de opciones diverso. Una interesante clasificación de este tipo la encontramos facilitada en TJOLS, que por citar solo algunos modelos nos ofrece:

  • Contrato de comisión mercantil para regular la relación entre comisionista y comitente.
  • Contrato de Franquicia, donde una de las partes es poseedora de una marca y la otra adquiere el derecho a explotarla durante un tiempo determinado y de acuerdo a unas condiciones.
  • Contrato de agencia donde un agente profesional promueve actos u operaciones comerciales por cuenta ajena sin asumir el riesgo de tales operaciones.
  • Contrato de depósito mercantil
  • Contrato de préstamo mercantil
  • Contrato de cuentas en participación.
  • Contrato de leasing
  • Contrato de sociedades
  • Contrato del comercio marítimo
  • Letras, cheques, pagarés y cartas de crédito.
  • Afianzamiento mercantil.
  • Contrato de seguro, para regular la relación entre aseguradora y tomador de un seguro. El tomador se obliga al pago de una cuota determinada y el asegurador a la cobertura de unas determinadas prestaciones en caso de acontecer el objeto o circunstancia que se asegura.
  • Contrato mercantil de transporte terrestre, que incluye la carta de porte o el billete (en el caso de personas) para regular la relación entre transportista y personas o entidades.
  • Contrato de permuta mercantil.
  • Contrato de compraventa mercantil.

El contrato mercantil es aquel contrato celebrado entre dos o más partes que aceptan articular su relación en base a lo que él recoge. Una parte se obliga a la prestación de un servicio u objeto mercantil y la otra a pagar por recibirlo/disfrutarlo. El contrato dirá a qué precio, tiempos, condiciones… y de ahí su importancia. Este contrato se articulará en base al código mercantil o de comercio y supletoriamente por el código civil.


EN RESUMEN

  • Diariamente participamos en contratos, tanto a nivel personal o particular como a nivel empresarial.
  • Es muy importante prestar atención a la redacción de los contratos y a ser posible hacerlo de una forma profesional, ya que estos serán todo a lo que se podrá atener un juez en caso de litigio y por lo tanto los que nos van a regular nuestros derechos y obligaciones.
  • Es fundamental que los términos del contrato sean justos (existen cláusulas que aun firmadas pueden ser abusivas) para el interés de ambas partes.
  • Recomendamos no fiar nuestro contrato a los modelos tipo que abundan por Internet, ya que nunca van a recoger los términos que necesitamos, pueden estar obsoletos por haber sido colgados antes de las últimas modificaciones etc.
  • Un abogado experto en contratos nos ayuda a poner sobre la mesa un contrato con todas las garantías para nuestro interés. Es una inversión mínima para asegurar que no tendremos grandes costes en el futuro a causa de un contrato que no nos protege.