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Hipotecas multidivisa. Un nuevo frente ante las financieras

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Las hipotecas multidivisa vienen a echar más leña al fuego. El ya de por sí convulso presente en lo que a derecho bancario se refiere, viene a traernos otro frente abierto ante las entidades financieras. Se vislumbran algunos más en el horizonte, como los relacionados con el índice IRPH para baremar la cuota de la hipoteca en lugar del Euribor… pero eso lo trataremos más adelante, otra semana. Merece su propio artículo.

De momento hoy, nos vamos a centrar en despejar algunas dudas relacionadas con las hipotecas multidivisa, con el ánimo de aportar un contenido de valor, que tenga una utilidad de consulta para no entendidos en la materia.

Qué son las Hipotecas Multidivisa

Una hipoteca multidivisa es un tipo de préstamo hipotecario donde no coincide la moneda entregada en concepto de préstamo (euros) y la moneda a la que queda acogido el préstamo en la escritura; los casos más habituales han sido libras esterlinas, yenes o francos suizos.

Dónde está el problema

La persona hipotecada, funciona en Euros. Su nómina o retribuciones las percibe en Euros. Lo que el banco le indicaba al cliente era que la fortaleza del euro frente a esas otras divisas, haría que al cambio, en estas divisas fuera más ventajoso el indexar el préstamo a esas otras monedas. El problema es que el valor de las divisas fluctúa, va cambiando. Pero además, lo que los bancos no contaban es que esa variabilidad no solo afectaba a las cuotas, sino al propio volumen de capital prestado.

Cómo lo vendían

Básicamente, el discurso comercial que seguía la entidad bancaria para convencer al cliente giraba en torno al ahorro con el tipo de interés al que se acogería el préstamo. Por un lado, teníamos el Euribor al 5% (en su máxima cota histórica). Por otro lado, está el Libor, que es el tipo de interés al que se referencian las divisas. En los años del Euribor tope, el Libor estaba en el 1%. Esos cuatro puntos porcentuales servían para decirle al cliente: con la multidivisa pagarás mucho menos en intereses.

¿Qué era lo que no contaba el banco?

Para que una cláusula sea considerada abusiva, uno de los elementos de más peso es saber si hubo un defecto de información, o lo que es lo mismo, si no se informó suficientemente al cliente poniéndolo en conocimiento de todos los escenarios posibles antes de firmar su decisión. Así las cosas, en el caso de las hipotecas multidivisa el banco no advirtió que al fluctuar la divisa no solo podría complicar el pago de la cuota mensual sino que también afectaría al total prestado. Hasta tal punto era así que la cantiadad que habíamos hipotecado se recalculaba diariamente en función de la fluctuación del tipo de cambio al que se hubiese adscrito el préstamo. Es decir, que quien suscribía un préstamo de 100.000 € no solo veía afectado la cuota mensual (este mes pago 485 y el que viene 520) sino el propio montante prestado: de firmar una hipoteca de 100.000 € paso a tenerla de 120.000 € de golpe y porrazo. Claro, quien se hipotecaba por divisas echaba un órdago enorme a todo el sistema financiero mundial, lo hacía sin conocimientos suficientes y exponiendo el patrimonio familiar. Con estos ingredientes no es raro que el TS haya tomado cartas en el asunto ante tales víctimas.

Si el banco hubiera compartido con el cliente las previsiones que se manejaban sobre la evolución de las divisas, nadie habría firmado ese disparate. Si además, se hubiera advertido que afectaría a la cuantía total del préstamo, menos aún. En esto se puede intuir un defecto de forma claro por falta de información.

Qué está dando fuerza a una reclamación

Básicamente, lo que más fuerza ha dado al tema de las hipotecas multidivisa ha sido el pronunciamiento del Tribunal Supremo. En su opinión las hipotecas multidivisa «son productos cuyos riesgos exceden de los que tienen los préstamos hipotecarios y que las entidades financieras estaban obligadas a informar a sus clientes». Como en el caso de las preferentes, cláusulas suelo, IRPHs… las hipotecas multidivisa son complejos productos financieros, es decir, que son paquetes que el ciudadano medio no está en condiciones de comprender ni aún cuando le fuere explicado, que es el menor de los casos y cuando se da, es someramente.

La Ley del Mercado de Valores somete a los bancos a la «obligación de cuidar de los intereses de sus clientes como si fueran propios».  En este contexto legal, el Pleno del Tribunal Supremo considera que tal obligación no se ha cumplido porque no se observa ni una capacidad del cliente promedio para entender qué está contratando ni una voluntad de la entidad por ofrecer una cosa realmente ventajosa para su cliente. El hipotecado no tenía instrumentos de juicio para saber qué estaba suscribiendo. La entidad tenía perfecto conocimiento de que lo que estaba vendiendo iba a multiplicar la deuda contraída suponiendo todo menos una ventaja para los intereses del cliente.

Conclusión

  • Las hipotecas multidivisa son las que se bareman con una moneda diferente a la que el hipotecado usa diariamente (moneda funcional).
  • Los bancos llamaban a los clientes con una promesa: ahorrar indexando la hipoteca a monedas como el dólar, el yen, la libra o el franco suizo aprovechando su debilidad frente al Euro.
  • Los bancos no contaban los posibles escenarios a los que se exponían quienes firmaban tal hipoteca por divisas. Fluctuaciones constantes, recálculo de cuotas y de montante total a diario…
  • El Pleno del Tribunal Supremo pone la lupa sobre tales hipotecas porque considera que son productos financieros complejos cuyos riesgos exceden a los que el ciudadano promedio puede asumir y entender.
  • Se abre un escenario para reclamar a todas las personas que hayan suscrito una hipoteca multidivisa y estén pagando cantidades superiores a las iniciales por su préstamo hipotecario.