herencias transfronterizas

Herencias transfronterizas ¿a la normativa de qué país podemos acogernos?

Las herencias transfronterizas son aquellas que afectan a los ciudadanos que por ejemplo viven en un páis de residencia diferente al de origen. En este tipo de casos, surge a las personas la duda de a qué normativa sobre sucesiones acogerse. En este sentido, el Parlamento Europeo viene desarrollando durante los últimos cinco años una intensa actividad dedicada a eliminar barreras y simplificar los procesos y trámites en estas cuestiones. Una postura que parece bastante coherente con la libre circulación de ciudadanos dentro del territorio de la Unión Europea.

En 2012, concretamente el 14 de marzo, la Eurocámara planteaba una propuesta legislativa que defendía la necesidad de eliminar conflictos entre países miembros de la unión a cuenta de las herencias transfronterizas. Los plazos a los que se veían sometidos los ciudadanos en tales circunstancias eran verdaderos eones. Acortar tiempos es el otro gran objetivo a nivel parlamentario. 

La crisis económica, acentuó muchísimo el flujo migratorio de ciudadanos de países como España, que salieron a países como Noruega, Alemania, Inglaterra… en busca de las oportunidades profesionales que aquí se les negaban por cuenta de la recesión. Ello ha provocado en no pocas ocasiones la aparición de proyectos de vida en esos países de destino, donde nuestros paisanos han encontrado algo más que trabajo, han echado raíces y han convertido esos países en su base de operaciones familiar.

De cara a futuro, eso va a suponer un crecimiento relevante del número de herencias a gestionar a nivel internacional.

VOLUMEN ANUAL

Dentro de la Unión Europea, la media anual de herencias que se tramitan con carácter internacional son unas 450.000. Son las que contienen algún elemento de índole internacional, no tiene por qué ser necesariamente una cuestión de residencia distinta al país materno. Por ejemplo puede ser el caso de un fallecido en Inglaterra que posee un apartamento en Benidorm. Esa cifra de herencias con algún elemento internacional,  equivale a un 10% del total de las herencias que anualmente se gestionan en la Unión Europea.

Al inicio del debate parlamentario en la Eurocámara sobre herencias internacionales dentro del concierto económico de la Unión, estas herencias suponían un volumen de 123.000 millones de euros. Una cifra nada desdeñable como para considerar urgente su resolución.

EJEMPLO

Tratemos de entender un caso real para poder comprender el alcance de la cuestión en cuanto a herencias transfronterizas. Supongamos un ciudano español que emigra a Bélgica por cuestiones laborales. Allí conoce una mujer alemana con quien inicia una relación sentimental, más tarde contraen matrimonio y posteriormente tienen hijos. Si este sujeto decide hacer testamento de sus bienes ¿a qué normativa deberá acogerse? ¿A la de su país de origen (España)? ¿A la de su país de residencia (Bélgica)? Y su mujer, a la hora de hacer testamento ¿optará por la legislación en materia de sucesiones belga o alemana?

Pues bien, lo que la Eurocámara plantea es que puedan elegir libremente entre una u otra. El propio ciudadano decide.

LO IMPORTANTE, ES DEJARLO CLARO

La primera intención es evitar conflictos. Los conflictos salen caros. En muchos casos aparecen conflictos relacionados con la normativa que aplica en cada caso. No se conoce si hay que aplicar las normas del país en donde viviá el fallecido, las del país de residencia del beneficiario o si por el contrario aplicar la legislación de la región donde se localiza el bien. Estas dudas estaban generando allá por 2012 muchos problemas. Principalmente:

  • Sentencias contradictorias en diferentes países para una misma causa o herencia.
  • Costes económicos derivados.
  • Plazos muy dilatados para resolver la liquidación de las herencias de estos ciudadanos.
  • Alto número de ciudadanos que consideraban estar siendo injustamente tratados sobre sus propios patrimonios.

La Eurocámara quiere resolver estas cuestiones centrándose en establecer unos criterios comunes para poder acogerse a ellos y legislar una cuestión que afecta a más de un país miembro de la Unión Europea. Para ello, los diputados que trabajan en el Parlamento Europeo introducen dos nuevos principios en marzo de 2012 que venían a arrojar luz sobre la cuestión de las herencias transfronterizas:

  1. Si un ciudadano fallece sin haber hecho testamento, se aplicará la normativa del último país de residencia de este. La liquidación de esa herencia se tendría que hacer con arreglo a la normativa de ese país.
  2. Si el ciudadano con residencia en un país distinito al de origen quiere hacer testamento, se puede acoger a la normativa del país que desee: el de residencia o el natal.

De esa forma, en nuestro caso de ejemplo (español casado con alemana y residentes en Bélgica) ambos miembros podrán escoger entre la legislación belga, española o alemana evitando conflictos posteriores entre estos países por estar claramente sentadas las bases.

CERTIFICADO EUROPEO DE SUCESIÓN

En la misma fecha, el Parlamento Europeo también aprobó la figura del Certificado Europeo de Sucesión. Este documento viene a homogeneizar un poco el tema sucesorio a nivel europeo y en el trasfondo está sobretodo el abaratar los costes de tramitación sucesoria a los herederos que absorben un caudal patrimonial con algún tipo de significación internacional.

¿CÓMO NOS AFECTA EN ESPAÑA?

En las normativas internas, incluida España, no afecta. No fue un trabajo normativo que quisiese armonizar y homogeneizar las normativas entre países sino regular aquellos casos que afectan a nivel transfronterizo. Es decir, que si usted es español y vive en España, como siempre, le afectará su derecho de sucesiones autóctono. Lo anterior solo rige para personas que viven en un país de la Unión y han nacido en otro, o aquellas que tienen patrimonio en más de uno… elementos en definitiva, que harían considerar esas herencias como herencias transfronterizas.