Contador-partidor

El Contador-partidor en herencias y defunciones

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Esta semana queremos hablaros de la figura del Contador-Partidor, tal vez tan desconocida por muchos de vosotros que precise ser desambiguada o concretada. No es una caprichosa precisión lingüística, ni mucho menos. El contador-partidor aparece cuando hay temas tan comunes y diarios como una herencia, un divorcio, cuando fallece uno de los cónyuges… Como podemos apreciar, este profesional se ocupa de una realidad bastante cotidiana.

Acerquémonos a su definición.

Contador-partidor definición:

El contador-partidor reparte los bienes de una herencia entre los herederos especialmente cuando no hay un consenso entre ellos. Cuando hay que proceder al reparto de una herencia se pueden dar dos circunstancias:

  • Que no haya que acudir al juzgado, porque los herederos están de acuerdo en un reparto
  • Que se precise el auxilio del juzgado, dada la incapacidad de los herederos para llegar a un acuerdo sobre el reparto de los bienes.

El contador-partidor es a menudo una figura imprescindible en el reparto de las herencias, evitando en muchos de los casos que se tenga que acudir a juicio.

La partición de una herencia es una circunstancia muy delicada, que requiere del acuerdo unánime entre todos los herederos y legitimarios. Esta necesidad es muy difícil de consumar. Esta condición de unanimidad, hace que muchos se descuelguen del posible acuerdo sabedores de que esa obligatoria necesidad de llegar a un acuerdo les da cierta posición de fuerza con respecto a los no disidentes. No existe una estadística clara (o al menos nosotros no la hemos hallado) sobre el número de casos en que aparece un disidente que ni acepta el acuerdo de reparto ni renuncia a la herencia, pero la experiencia nos dice que raras veces la herencia es felizmente dividida.

Por eso es tan frecuente e importante la figura del contador-partidor que hoy explicamos. Realmente su propio nombre dice cuál es su función: contar y partir. Por lo tanto el contador-partidor se va a encargar de, en primer lugar, el avalúo de los bienes existentes, o lo que es lo mismo, de contar cuántos bienes componen la herencia y cuál es su valor. En segundo lugar, tendrá que partirlos entre los herederos y legitimarios según corresponda y conforme a ley.

El contador-partidor es una tercera persona ajena al reparto. Puede ocurrir que el fallecido nombrase un albacea en vida, que será quien desarrolle más o menos esa labor de intermediación pero si no es así, y el juzgado (Secretario Judicial o el Notario) tienen que nombrar uno, este reunirá un perfil profesional.

El término contador-partidor hay que reconocer que está muy bien traído. Realmente, las dos ocasiones de más enfrentamiento entre herederos tienen que ver con el recuento y con el reparto. Es decir, que los herederos se suelen disgustar por disparidad de criterios en primer lugar respecto a cuánto vale uno u otro bien y en segundo lugar en cuanto a quién corresponde qué. El contador-partidor idealmente deberá asistir y aportar un criterio imparcial y profesional para ser tomado como referencia válida por todos y resolver la herencia de una manera amistosa si fuese posible tomando en cuenta el testimonio expresado por el fallecido en testamento o si no en el seguimiento puntual de la declaración de herederos intestados.

Bien es cierto que la labor del contador-partidor se puede complicar extraordinariamente ya que puede tener que hacer frente a liquidación de la sociedad conyugal; adjudicar bienes a unos y pago en metálico a otros; destinar bienes o caudales al pago de deudas… No siempre (es más, casi nunca) se puede resolver contando y dividiendo. De ahí que recomendemos siempre acudir a un contador-partidor de herencias profesional para resolver las cuestiones relacionadas con la herencia, como nuestra titular Dña. Carmen Díaz de Magdalena, quien afirma «Realmente, el fallecido pudo nombrar un albacea antes de morir. Alguien de su confianza, externo y ajeno a la propia herencia que debe velar por un reparto justo y de acuerdo con la voluntad del fallecido cuando se testó. La ley no exige que esa persona deba ser un profesional del ámbito jurídico. Sin embargo, dada la complejidad de los casos que se pueden presentar, no cabe duda que es interesante resolver la cuestión nombrando un contador-partidor profesional que podrá no solo asistir el avalúo de los bienes y su reparto conforme a la norma sino aportar un criterio profesional en los múltiples matices que pueden surgir».

Liquidación de gananciales

En aquellos casos en que el fallecido estaba casado en régimen de bienes gananciales, el contador-partidor tendrá que hacer con el cónyuge la liquidación de la sociedad conyugal. De lo que se trata es de determinar qué bienes corresponden al viudo/a como miembro de la sociedad (su mitad) y cuáles son los que se consideran la herencia que deja el fallecido.

Conviene recalcar una última aclaración. ¿Qué es un albacea? Nos dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

Albacea:  Persona encargada por el testador o por el juez de cumplir la última voluntad del fallecido, custodiando sus bienes y dándoles el destino que corresponde según la herencia.

DRAE

En la gran mayoría de los casos, cuando el testamentario nombra un albacea suele coincidir con la figura del contador-partidor, es decir, serlo él también. Cuando esto sucede, velará por el cumplimiento de la voluntad del fallecido (en su calidad de albacea) por la custodia de los bienes hasta su debido reparto (ídem) y abordará el reparto en sí mismo (en su calidad de contador-partidor).

Las herencias son una de las realidades jurídicas más complejas y a las que tarde o temprano se tienen que enfrentar todos los particulares. Acudir a un profesional, puede ayudar a hacer menos doloroso, laborioso y engorroso el trámite y reparto. No obstante, si tuviera alguna duda al respecto o sobre cualquier otro extremo relacionado con las herencias, acuda a nuestro despacho o háganos llegar su consulta a través del siguiente formulario. Responderemos gratuitamente a la primera consulta:

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