impuestos en la empresa

Consecuencias legales por el impago de impuestos en la empresa

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Las obligaciones fiscales nos afectan a todos y el incumplimiento de ellas puede suponer una sorpresa desagradable. Por ello desde el despacho Díaz de Magdalena, analizamos una de las últimas sentencias al respecto sobre el impago de impuestos en la empresa que ha afectado al sector.

Una empresa del norte de España se ha visto condenada por la Audiencia de Cantabria al pago de una multa de 350.000€ y siete meses de prisión a su administrador, quien evitó el pago del impuesto de sociedades. La empresa no declaró la venta de veintiocho grúas cuyo valor ascendía a un millón de euros, evitando de esta manera el pago del impuesto de sociedad de una cuantía de 350.000 euros.

Cómo afecta una sentencia relacionada con los impuestos en la empresa

El resultado de una sentencia de este tipo, más allá de la misma, también afecta de forma directa al acceso a otras ventajas y beneficios del sentenciado a partir de ese momento . Una vez que se hace real el resultado esta persona e incluso la propia empresa no podrán obtener subvenciones ni ayudas públicas o hacer uso de otro tipo de incentivos fiscales durante un periodo establecido en los cuatro años siguientes a la infracción.

El error del aplazamiento de pagos en los impuestos

La mala asesoría o el convencimiento de que “caerá en saco roto”, provoca que en el día a día de muchas empresas se solicite un aplazamiento de los impuestos. El cúmulo total de los mismos al final de un periodo determinado, a partir del cual Hacienda solicita el pago íntegro de las cantidades pendientes y niega la posibilidad de continuar beneficiándose de dichos plazos, hace insostenible a la empresa el pago. Fruto de este tipo de situaciones surgen casos como el mencionado al inicio, el impago. Añadido al impago se suma la falta de sostenibilidad de la propia empresa  que genera caer en delitos con importantes consecuencias legales, que no solo repercuten en la parte económica sino también en las de privación de libertad de aquellas personas que de forma directa han provocado la situación, así como de la empresa que responde de forma subsidiaria.

La excepción de las cantidades no cobradas

A raíz de la reforma tributaria, el Gobierno dio en 2017 un paso al frente de aquellas facturas no cobradas. De esta manera se posibilita seguir aplazando las deudas no cobradas sin necesidad de garantía o aval. En la actualidad autónomos y pymes pueden aplazar el IVA no cobrado, volviendo a hacer vigente el sistema de aplazamientos anterior a salvo de que el aplazamiento o fraccionamiento de la deuda será de un límite de 12 meses para autónomos y seis meses para empresas.

Opciones previas para evitar un embargo de Hacienda

Aunque la situación ideal pasa por contar con la liquidez suficiente para hacer pago a las obligaciones fiscales de la empresa, hay un paso previo para no recurrir a los anteriormente mencionados, aplazamientos solicitados a Hacienda. La mayoría de las entidades financieras que operan en la actualidad en nuestro país, ofrecen entre sus productos la financiación de sus impuestos como es el caso del pago del IVA o del pago del impuesto de sociedades.

Además de evitar con esta fórmula, a la que es muy fácil tener acceso, incurrir en graves delitos, conseguimos poner mantener a nuestros clientes, ya que estos solicitarán unas cuentas saneadas que estén al corriente de pago con las entidades públicas.  

Consecuencias sobre la consideración de persona jurídica

El impago por parte de las empresas no solo supone un embargo por parte de la Hacienda Pública, también lleva consigo otras consecuencias que afectan de forma directa a su entidad como persona jurídica. La reclamación de las deudas siempre finaliza con un procedimiento de apremio que de no ser satisfecho lleva a la empresa de forma irreversible a una situación de insolvencia empresarial. Será en este momento cuando la Agencia Tributaria iniciará los trámites para dar de baja del índice de sociedades a esta empresa que será comunicado al Registro Mercantil. Este hecho provocará que la no regulación de esta situación impida al empresario y a la empresa, emprender otras acciones hasta que esta no sea puesta al día. Sin embargo esta situación no exime a la empresa de seguir cumpliendo con sus obligaciones fiscales tales como presentación del IVA, presentación del impuesto de sociedades o de aquellos impuestos que la empresa tenga que realizar mientras que presente una actividad. ¿Qué debe mantenerse? los estatutos y el administrador, mientras que la situación irregular exista no podrá realizarse cambio alguno ni inscripción del mismo. La deuda no desaparece porque la Sociedad se haya declarado insolvente.

Los cuatro años siguientes al impago de impuestos en la empresa

Una vez que la empresa se ha establecido en una situación de insolvencia, Hacienda puede reabrir el expediente durante los cuatro años siguientes para solicitar de nuevo el pago íntegro de la deuda en el menor tiempo posible.

En algunos casos durante ese periodo se ha producido el fallecimiento de la persona que hay detrás de la situación ¿quedaría nula en este momento la deuda? La muerte de la persona no solo no evita el pago de la deuda, sino que esta pasa a sus herederos sin que tenga que ser puesta en su conocimiento más allá de una simple notificación. Esta se aplicará de forma directa sobre la herencia del fallecido. De no tener la capacidad necesaria para cubrir dichas obligaciones los herederos tendrán que hacer frente a ella con su propio patrimonio o renunciar a la herencia.

En el despacho Díaz de Magdalena estamos especializados en la gestión empresarial, no sólo ante situaciones críticas como la insolvencia empresarial, que hemos mencionado durante el artículo, sino también como forma preventiva para evitar las situaciones límite, un buen plan de viabilidad, un trabajo de compliance acertado, hará de la empresa una realidad viable con una liquidez necesaria para llevar al día sus derechos pero también sus obligaciones con entidades públicas y privadas.