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Buena fe contractual y despido disciplinario

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abogada en Madrid
Carmen Díaz de Magdalena Abogada experta en Derecho Laboral en Madrid

Esta semana vamos a abordar la cuestión de la buena fe contractual y el despido disciplinario por transgresión de la misma. Es una información que seguro va a interesar a todos nuestros lectores ya que afecta a los derechos y obligaciones de los trabajadores, pero también de las empresas. Si usted se está planteando reclamar a su empresa por un despido que usted no considera justo, o si como empresa está planteando la posibilidad de despedir con carácter disciplinario a alguno/os de sus trabajadores, a buen seguro que este artículo será una herramienta de consulta para su ayuda e interés, que es lo que aquí pretendemos.

DESPIDO DISCIPLINARIO

Un despido disciplinario es aquel en el que el empresario, de forma unilateral, es decir, por decisión suya y de nadie más, decide dar por finalizado el contrato que le une a su trabajador o trabajadores. Como ya hemos abordado en otros artículos inspirados en el oficio de nuestro Despacho experto en Derecho Laboral en Madrid, el despido se tiene que notificar por carta quedando claro al trabajador la situación y a partir de qué momento empieza a funcionar.

Digamos que esta sería la cuestión formal. Sin ella el despido se puede considerar improcedente. Pero además de la consideración formal existe una cuestión de fondo, es decir, un acontecer necesario para que se pueda hablar de despido disciplinario.

Como nos explica nuestra letrada, Carmen Díaz de Magdalena, abogada experta en derecho laboral ejerciente en Madrid, «Para que una empresa pueda imponer un despido disciplinario al trabajador o trabajadores tiene que existir de manera probada un incumplimiento del contrato por parte de este. Ese incumplimiento, además, tiene que revestir cierta gravedad y además debe darse un comportamiento negligente o culpable, achacable a ese trabajador. Luego el juez será quien decida si la gravedad de lo ocurrido es tal que le haga ser merecedora del despido» nos apunta Carmen.

Y atendiendo a estas observaciones nos podemos preguntar ¿Qué comportamientos podrían ser causa merecedora del despido disciplinario? Veamos algunos ejemplos:

  • Impuntualidad reiterada
  • Desobediencia en el trabajo
  • Incumplimiento de la disciplina en su puesto
  • Agredir u ofender a los compañeros o empresario tanto verbal como físicamente
  • Transgredir la buena fe contractual o abusar de la confianza en el trabajo.
  • Disminución no puntual (continuada) del rendimiento en el trabajo.
  • Problemas toxicológicos que afectan al trabajo
  • Faltas de respeto de índole racial o étnicas, religiosas o ideológicas, aspecto o limitaciones físicas, orientación sexual o el acoso sexual a compañeros (incluido el propio empresario).

Teniendo en cuenta que todos los aspectos señalados son bastante evidentes en cuanto a lo que hacen referencia, nos queremos detener en el despido improcedente cuando se da una Transgresión de la Buena Fe Contractual.

Buena fe contractual y despido disciplinario

Cuando el despido es por absentismo, obviamente se debe probar que el trabajador llega tarde, no acude… y no se da una causa justificada para esas ausencias. Es bastante evidente cuándo es esa la causa del despido y cuando no. Pasa igual con una agresión física, o se ha producido o no. Sin embargo la transgresión del principio de buena fe contractual es algo más ambiguo. No será extraño que  si le han despedido se arguya como causa justificante esta transgresión de la buena fe, ya que es un saco en el que cabe todo lo que no se acomoda en las demás categorías, mucho más exactas en sus límites.

Definir la buena fe contractual no es fácil. Digamos que es un comportamiento deseable por parte de unos y otros, empleado y empleador. Además del estricto desempeño por parte del trabajador conforme a lo pactado y del pago de cantidades según el contrato por parte del empresario, se debe esperar recíprocamente un comportamiento ético, honrado, honesto… entre ambos. Es decir, un cierto componente intangible más allá de lo fríamente recogido en el contrato. Hable con sus mayores, ellos sabrán decirle mucho acerca de la buena fe contractual. En su contrato, le indicará qué tarea debe hacer, cuál es su responsabilidad, de qué hora a qué hora, cuál es su salario… Pero no le dirá: sea educado con sus compañeros, trátelos bien, haga su trabajo de forma honrada… En ese margen está la buena fe.

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Un caso claro, por ejemplo es el del futbolista Eric Zarate Lindes quien publicó hace años ciertos comentarios en la red social Twitter cuyo contenido era agresivo con respecto al espacio geográfico en que se encontraba el club para el que trabajaba. Dichos comentarios merecieron la rescisión de su contrato. Hablar mal de tu empresa, de su entorno, de sus valores… no respeta la buena fe contractual y menos si se utiliza una plataforma con tanto alcance. En el mismo ámbito el Fútbol Club Barcelona canceló la contratación de Sergi Guardiola por igual motivo (haber insultado a la afición del club) y un caso similar se produjo con el Deportivo de la Coruña y el jugador Julio Rey.

La buena fe no es sin embargo, un invento de última hora. Como añade Díaz de Magdalena «La buena fe es un principio general del Derecho. El propio Código Civil en su artículo 1.258 nos dice que -los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento y desde entonces obligan, no solo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley. Dentro de lo compleja que puede resultar la materia, podríamos simplificar en que el trabajador y el empleado deben tener un comportamiento leal y confiable con la empresa, con la labor y con los compañeros».

Si usted tiene alguna duda con respecto a una reciente situación de despido, o como empleador tiene cercana la decisión de despedir a algún trabajador/es por índole disciplinaria háganos saber su caso y podremos asesorarle sin compromiso. La primera consulta es gratuita en nuestro despacho.

¡Pregúntenos!