banco malo

Banco malo ¿Qué es y para qué sirve?

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn1Pin on Pinterest0

Banco malo, la SAREB… estamos hartos de oír estos términos en el Telediario y leerlos en la prensa desde hace unos años. Pero, el público de a pie, el ciudadano ¿sabe realmente de qué le están hablando o lo va captando –medio qué– a partir del contexto? Vamos a dedicar nuestro texto semanal a comprender de qué va esto del banco malo, qué es, para qué se crea, qué objetivos tiene, rasgos… Al fin y al cabo, nuestros clientes, particulares y empresas querrán saber qué es esto de la SAREB y cómo afecta a la economía española. Como en nuestro despacho jurídico damos cobertura también a temas económicos (somos especialistas en penal económico, derecho bancario, refinanciación de deuda, insolvencias, planes de viabilidad…) queremos ser también generadores de contenido de calidad en torno a estos asuntos, así que, sin más preámbulos, vamos a ver de qué se trata.

Banco malo: qué es

El término –banco malo– es una expresión (que una vez más tomamos del mundo anglosajón) que viene del –Bad Bank – norteamericano. Un banco malo tiene la misión de comprar activos tóxicos a las entidades financieras como una medida que trata de evitar el derrumbamiento del sistema financiero. Así es como tienes que explicarlo si surge el tema en una comida de negocios, quedarás muy bien.

En casa, cuando tu cuñado pregunte –¿eso del banco malo qué es?– tendrás que traducírselo y decirle que es un organismo al que los bancos les venden sus problemas heredados de la crisis del ladrillo porque si no se los quitan de encima quiebran.

De forma intermedia, ni tan docta ni tan coloquial, diremos que las entidades financieras dieron préstamos para acometer obras, para comprar pisos etc. La crisis trajo consigo mucha gente que no podía hacer frente a sus pagos y que por tanto perdían su propiedad. Los bancos pasaban a ser propietarios de ingentes cantidades de viviendas, locales, urbanizaciones a medio hacer… y los bancos no quieren eso. Los bancos quieren dinero.

Toda esa masa, vale la pena recalcar que enorme, de propiedades, generan pérdidas: hay que pagar impuestos por ellas y gastos adheridos etc. Es decir, hay que darles salida.

La SAREB

En 2012 viendo que el ladrillo no solo se estaba llevando por delante el sector de la construcción, sino el financiero y el laboral que iban detrás cogidos de la mano, el binomio Gobierno-Banco de España coinciden en dar a luz la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria en adelante SAREB. La SAREB empezaría a funcionar el 1 de enero de 2013 ¿Qué debes saber sobre la SAREB? Que tiene una esperanza de vida de 15 años, en los que deberá dar salida a todos los activos que hereda del sistema financiero relacionados siempre con el ladrillo. El banco malo, la SAREB, hereda créditos que los bancos dieron a promociones inmobiliarias en situación de impago; inmuebles y/o suelos que las entidades se han tenido que quedar por el impago de deudas como las hipotecas que se solicitaron para adquirirlos… y el banco malo tiene quince años para darles salida, para colocarlos en el mercado, para venderlos… Dicho en román paladín, quitárselos de encima al sistema financiero para que no se hunda y con él toda la economía.

A este ángel de la guarda se pueden acoger aquellas entidades que necesitan ayudas públicas para subsistir. Entidades nacionalizadas (como BFA-Bankia, CatalunyaCaixa, Novagalicia Banco y Banco de Valencia…) o bancos y cajas con déficit de capital que precisan ayudas públicas.

¿Qué se puede trasladar al banco malo?

El banco malo no está absorbiendo cualquier activo tóxico. Existen ciertas condiciones. Para poder traspasar al banco malo las propiedades (inmuebles y suelos) que están pendientes de pago y que han sido asimiladas por el banco (como explicamos en el párrafo anterior) éstas han de tener un valor contable de mínimo 100.000 €. En lo que a promociones inmobiliarias incapaces de hacer frente a créditos se refiere, la SAREB asume aquellos a partir de una cuantía de 250.000 €.

Ya en su origen, en 2012, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) calculaba y pronosticaba que el SAREB iba a recibir 89.000 viviendas acabadas y alrededor de 12,8 a 13 millones de metros cuadrados en solares.

La SAREB iba a partir de un tope de 90.000 millones en activos porque si no su labor sería francamente imposible o extremadamente difícil cuando menos.

¿Cómo se hace esa compra de activos tóxicos?

Obviamente, con unos descuentos enormes. De partida, la SAREB iba a comprar a las entidades con un descuento del 63,1% para los activos adjudicados. Es decir, la SAREB iba a pagar por un piso que se haya tenido que quedar el banco, por ejemplo, un 36,9% de su valor. Podemos pensar –qué barbaridad, obligar a vender así de barato– pero lo cierto es que están evitando casi un 40% de pérdidas a las entidades financieras, ya que esos activos tóxicos suelen suponer un 100% de pérdidas. No está tan mal. Ya les gustaría a muchas empresas españolas de tantos sectores tener una salida así a sus problemas de liquidez.

¿Cómo afecta a las arcas públicas?

El éxito de la SAREB, estaba desde el principio en encontrar inversores privados (aseguradoras y bancos) para adquirir a esos precios rebajados dichos activos ofreciéndoles un gran margen de ganancia. Si no se tiene éxito en ese objetivo, el de atraer capital inversor, los activos de la SAREB computarían como deuda pública. Todo está, como vemos, en tratar de colocar esos pisos y solares los tenga encima quien los tenga.

Al ser adquiridos a un precio muy inferior al que tienen en valor de mercado, la SAREB puede generar un beneficio al estado (que se calcula entre un 14% y un 15%).

¿Marca España?

Es cierto que España ha sido siempre un país muy ligado al ladrillo. Al español nos gusta tener nuestro –pedazo– o nuestra propiedad. Pero lo de tener que sanear la situación del sector financiero creando sociedades de gestión de activos también se ha hecho en países como Irlanda, en la perfecta Alemania o inclusive en las, por real decreto, siempre ejemplares y felices : Suecia u Holanda.