Administración Concursal

Administración concursal para dummies

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Administración concursal | La crisis de la que estamos saliendo, nos ha enseñado muchas cosas. A mirar por cada céntimo; a no despilfarrar cuando las cosas van bien; a no entrar en grandes inversiones sin estudiar perfectamente el panorama; que nadie vende duros a pesetas… tantas cosas que nos hacen recordar cuando nuestras abuelas nos contaban el cuento de la hormiguita que trabajaba con denuedo y guardaba para cuando llegara el invierno. Muchas empresas españolas, especialmente aquellas a las que le iba bien fueron cigarras que pasaron el cálido verano de las vacas gordas gastando sin control; contratando y comprando sin previsión; fiándose de cualquiera… La realidad, como siempre, se impuso. Llegó la crisis y la mala marcha de muchas empresas hizo saltar a nuestras conversaciones una nueva gama de términos que antes apenas oímos y que ahora no sabemos muy bien qué son: el concurso de acreedores (la administración concursal) es la gran estrella en este ámbito. Como este blog pretende acercar los arcanos de la legislación que nos afecta a los legos en la materia, vamos a tratar de explicar, humildemente qué es la administración concursal y algunos de sus rasgos más característicos. No va usted a terminar el artículo siendo administrador concursal, ni falta que le hará, porque para eso ya tenemos a nuestra letrada titular, Carmen Díaz de Magdalena, pero sí sabemos que cuando salga el tema en el bar, en la comida del domingo con sus cuñados, usted sabrá de qué están hablando.

¿Qué es la Administración Concursal?

Cuando a una empresa le va lo suficientemente mal (o está lo suficientemente mal administrada) como para ser insolventes, es decir, como para no ser capaz de hacer frente a sus compromisos de pago, puede acogerse a una figura jurídica: el concurso de acreedores. ¿Para qué? Si una empresa se declara jurídicamente en concurso de acreedores pasarán tres cosas:

  • Se podrá congelar el pago de los créditos que adeuda
  • Se designarán unos profesionales externos al organigrama de la empresa que estudiarán la situación económico-financiera-productiva etc. de la empresa para determinar la gravedad de su situación y analizar si es una coyuntura transitoria o no.
  • El banco deja de cobrar las cuotas de los créditos a su vencimiento. Irán cobrando cuando se produce la venta de activos. Además la normativa que contempla el Banco de España para la Administración Concursal le obliga a dotar provisiones por al menos un 25% del crédito que tiene concedido esa empresa.

Este equipo, idealmente y obligatoriamente estará compuesto por una persona con formación jurídica y otra con formación económica (o una con formación demostrable en ambas ramas) así como formación específica en el ámbito referido, es decir como administrador concursal. Los administradores concursales que toman el mando de la empresa serán, tal como establece la ley:

  • Un acreedor.
  • Un abogado que lleve al menos cinco años de ejercicio.
  • Un auditor (economista, titulado mercantil…) colegiado y con al menos cinco años de ejercicio.

Ellos serán los encargados de tomar las riendas de la empresa y hacerla viable cuando fuera posible toda vez que se van asumiendo los pagos pendientes. Tienen un plazo de dos meses a contar desde que se solicita el concurso de acreedores, para decir si la empresa tiene que entrar forzosamente en liquidación o si se podría plantear un convenio para tratar de recuperarla.

Preguntamos a la letrada Carmen Díaz de Magdalena, que ostenta un amplísimo currículum como administradora concursal si declararse en concurso de acreedores significa extinguir la empresa «No. O mejor dicho, no tiene por qué ser así. De hecho, como administradora concursal siempre trabajo buscando la mejor solución para todos los actores implicados en una difícil situación. El concurso de acreedores pretende ser una herramienta que permita la continuidad de la empresa. A veces, con una venta ordenada y bien estructurada de algunos activos de la firma, conseguimos sanear la economía de la misma, darle liquidez y afrontar pagos. La empresa sigue adelante, tal con menos activos, menos inmovilizado… pero con un plan de negocio mucho más cabal y organizado. Se salva la situación. Se puede obtener mucho rendimiento de un buen administrador concursal y a la larga verse como algo positivo. »

¿Qué pasa con los trabajadores de la empresa?

Recordemos que la empresa sigue con su marcha, aunque como dijimos al principio tiene congelado el pago de las dudas. Digamos que se da jurídicamente un alto el fuego para dejar que la empresa coja aire, se rearme y pueda pagar, aunque tarde, lo que va debiendo. Si la empresa que se ha declarado en concurso de acreedores no tiene liquidez, los trabajadores acudirán al FOGASA (Fondo de Garantía Salarial) que será quienes les abone su retribución ¿Cuánto? El doble del salario mínimo diario (sin contar las pagas extra) multiplicado por los días pendientes de cobrar (con un tope de 4 meses 120 días).

En todo caso, los trabajadores son considerados acreedores con privilegios, igual que las Administraciones Públicas y los bancos con garantía de cobro por hipotecas etc (Deudores con Garantías Reales). ¿Esto qué significa? Que serán los primeros que van a cobrar a medida que se vaya dotando de liquidez la empresa por ejemplo con la venta de activos. Una vez que estos acreedores privilegiados hayan cobrado, será el turno de los proveedores y demás deudores.

¿Cómo se llega al concurso de acreedores?

Obviamente, gestionando mal los recursos. Pero no es eso a lo que apunta esta pregunta. El concurso de acreedores puede ser voluntario, en aquellos casos en que los propietarios de la organización son quienes lo solicitan viendo la marcha que toma la empresa; o forzoso cuando lo designa la autoridad. Para Díaz de Magdalena «El concurso de acreedores voluntario suele desembocar en que los propietarios pueden seguir siendo los que gestionan la empresa, obviamente controlados por el administrador concursal y el juez; pero pueden continuar al frente de su negocio luchando para salvar la situación. Lógicamente las decisiones que tomen una vez llegado el concurso de acreedores pueden ser vetadas por el administrador concursal pero van a participar de ellas si todo se desarrolla con normalidad. »

Un artículo de Clipping Relaciones Públicas Agencia de Marketing Jurídico para Despacho Diaz de Magdalena.

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