Derecho Penal

3 años de prisión por robar las joyas de su ex-suegra. Derecho Penal

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Esta semana abordamos una curiosa noticia deparada por la sección de Derecho Penal. La audiencia provincial de Zaragoza (en su sección sexta) ha condenado a un ciudadano a una pena de prisión de tres años por entender que ha cometido el robo de joyas a la madre de su ex-pareja. El acusado, quien ha aceptado la condena, tendrá además que abonar una cantidad cercana a los 5000 euros (4910 €) ya que las joyas no han sido devueltas a la víctima. El acusado tiene 33 años y ya es su quinta sentencia por robos, hurtos y demás apropiaciones indebidas.

La sentencia, concluye que el condenado, mantuvo una relación sentimental con su ex-pareja que se inició en 2015 la cual además supuso un periodo de convivencia. Durante éste y no mucho después de iniciarlo, el acusado tuvo acceso a las llaves de la vivienda materna de su pareja, las cuales sustrajo para acceder a la misma en un espacio de tiempo en que sabía que la suegra no estaría en el piso y que estaría por tanto libre para rebuscar aquel botín que quería sustraer. El avalúo, es decir, el cálculo del valor de las joyas que echó en falta la suegra asciende a los 4910 € que ahora tendrá que pagar. Quizás, la constatación de todo lo narrado sea que se comprueba que posteriormente a la comisión del delito de robo de las joyas, algunas de ellas han sido vendidas en varios establecimientos de compra y venta de oro que tanto han proliferado en España.

“(…) en el periodo de tiempo comprendido entre mediados de 2015, en que inició una relación sentimental con convivencia con su expareja, y el mes de diciembre del mismo año se apoderó de las llaves que esta última poseía del domicilio de su madre en esta ciudad y, aprovechando la ausencia de su moradora, accedió con ellas al mismo y sustrajo numerosas joyas, valoradas aproximadamente en 4.910 euros, que no han sido recuperadas, algunas de las cuales vendió posteriormente en diversos establecimientos de compra y venta de oro”.

Otro agravante, muy tenido en cuenta y que no ofrece duda, es el historial que pesa sobre este acusado. Antiguo consumidor de drogas, arrastra según la opinión pericial «un trastorno límite de la personalidad con trastorno mental y del comportamiento» lo cual ha sido tenido en cuenta por la sentencia como un atenuante, pero que por otro lado dice la sentencia que como agravante el acusado ha sido anteriormente investigado y condenado por dos hurtos y dos robos, cometidos recientemente en los últimos años 2014-2015. Como siempre comentamos en Derecho Penal, los antecedentes pesan y tienen mucha importancia porque no permiten hablar de un hecho aislado, un mal momento… sino que muestran una trayectoria tendente al delito. En el caso que nos ocupa esta semana, se refiere además a delitos de corte muy similar, que muestran una propensión a repetir siempre el mismo delito: robos, hurtos…

Para la sentencia de la Audiencia Zaragozana el acusado es —responsable de un delito de robo con fuerza en las cosas y casa habitada— añadiendo además que concurre el agravante de reincidencia (como ya hemos explicado) y un atenuante por problemas psíquicos heredados de sus problemas de drogadicción.

Casos similares Derecho penal

El Derecho Penal ofrece un catálogo extenso con las suegras como víctimas. La sentencia que narramos esta semana, nos trae al recuerdo otro caso similar sucedido en León allá por 2015, cuando una mujer tuvo que enfrentarse a otra condena de 3 años de prisión por robar a su suegra una cantidad valorada en este caso en 10.000 €. Los hechos juzgados como decimos en 2015 se habían producido en 2011.

En este caso, el modus operandi era muy similar. Acceso a la vivienda con las llaves de la propia víctima (a las que se suele tener acceso fácilmente por causa de la convivencia, la proximidad, la relación de cercanía y familiaridad…) En este caso no se dio la concurrencia de antecedentes penales y la mujer se había llevado también no solo piedras preciosas sino también un televisor, fotografías…

¿Vamos con más? En junio de 2012, una mujer de 48 años fue detenida por la Guardia Civil en Palma de Mallorca. Presuntamente, había robado a su suegra joyas por valor de hasta 8.000 €. De nuevo, la cercanía, la familiaridad… habían amparado la comisión del delito. Al parecer esta mujer aprovechaba las visitas al hogar de la madre de su pareja para llevarse algo más que la satisfacción de saludar a su madre política. En un descuido, encontraba la manera de acceder al joyero de la suegra del que iba sustrayendo joyas de oro que posteriormente vendía en tiendas de venta de joyas. Posteriormente, las joyas eran vendidas en una compra-venta de oro en Manacor.

La Guardia Civil sostenía en aquel entonces (según se lee en hemerotecas) que la detenida venía cometiendo estos hurtos/robos durante un periodo de unos tres meses aproximadamente.

No se pudieron recuperar todas las joyas ya que algunas fueron fundidas al haberse superado el tiempo legalmente establecido.

¿Más? ¿Imposible? No. En Granada, en febrero de 2016 un hombre de 37 años (sin antecedentes) era detenido por cometer exactamente el mismo delito. Robó joyas por valor de 2000 € a su suegra sustrayéndolas de su domicilio y vendiéndolas posteriormente en una compra-venta de oro en Granada. En este caso, volvemos a encontrar la comisión del delito al amparo de una situación de lo más cotidiano: la suegra salía de viaje y dejaba sus llaves en casa de la hija por si ocurría algo que hiciera urgente entrar (fugas de agua, tuberías, problemas de cualquier tipo, regar las plantas…). Justo en ese periodo se sitúan los hechos y es que al volver del viaje, la suegra echó en falta un reloj de oro de caballero, cuatro sortijas de oro, dos cordones de oro, una medalla, tres juegos de pendiente y un reloj de señora de oro… Esas joyas, dejan rastro al ser vendidas luego en establecimientos de compra-venta. En todos los casos que os hemos traído de hemeroteca coincide la comprobación de ese hecho, que tiene un peso inculpador tremendo.

Como vemos, lo de robar a la suegra (o en el ámbito familiar) es bastante frecuente. Las joyas, pertenencias de valor, etc. hay que tenerlas a buen recaudo y más en tiempos de carestía económica y crisis. Desafortunadamente el entorno familiar ampara bajo sí la mayor facilidad para cometer delitos.

Si usted sufre un robo o es acusado de haberlo perpetrado, póngase en contacto con Carmen Díaz de Magdalena para la defensa de sus intereses:

Despacho Díaz de Magdalena
Plaza de Manuel Becerra, 16 – 5 ext. izda | 28028 Madrid
Tel: 913557877


Un artículo de Clipping Relaciones Públicas para Despacho Díaz de Magdalena.