Ruidos de tu vecino ¿cómo combatirlos legalmente?

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«Mis vecinos de arriba son unos irrespetuosos que hacen ruido sabiendo que nos están molestando y digo que lo hacen a sabiendas porque ya hemos hablado con ellos y nos hemos encontrado con esta respuesta: -hasta las 23:00 te aguantas, y a partir de ahí puedes llamar a la policía-. Esto demuestra no sólo la falta de respeto sino mucho más, la falta de educación. Si nos encaramos, al final somos nosotros los que perdemos, porque saben cómo fastidiarnos. Una pena … por no decir una desgracia.»


A menudo, encontramos en Internet muchas personas que se quejan de problemas con sus vecinos, como en el caso de este testimonio real que publicaba anónimamente una persona y en el que claramente necesitaba un asesoramiento legal para resolver problemas con los ruidos de su vecino. De forma general, los ruidos no producidos por uno mismo es molesto (conviene en este punto autoanalizar  la capacidad propia de generar ruidos). El problema alcanza un valor más sensible cuando esos ruidos afectan al descanso porque la falta de sueño puede generar no pocas patologías médicamente aceptadas como tales y jurídicamente también, como demuestran muchas sentencias.

Sí, tenemos derecho a la salud y al descanso. Existe un marco legal que ampara al ciudadano frente a aquellos que no saben o no quieren respetar el descanso de los demás. Pero no nos confundamos, eso no significa que podamos tomarnos la justicia por nuestra mano. Existen unos cauces apropiados que debemos seguir para no perder la estela de esa defensa jurídica favorable.

Todos estamos obligados a respetar a nuestros vecinos evitando ruidos tal como recoge nuestro Código Civil y la Ley de la Propiedad Horizontal.

Es decir, que cuando padecemos los ruidos (gritos, taconazos, televisores o aparatos a gran volumen, ladridos…) podemos oponernos en base a los textos mencionados, pero no conviene hacerlo de cualquier forma. Eso no significa que tengamos que resignarnos o renunciar a combatirlo.  En absoluto. La salud propia y de los que viven en casa está en cuestión.

Un primer paso sería hablar con ellos. Como os decíamos hace un instante, muchas veces generamos un ruido del que no somos conscientes. Hay gente que es dura de oído… Pueden existir muchas causas en las que nuestro vecino no adopta necesariamente el papel de nuestra némesis. No le niegues a tu vecino la oportunidad de disculparse y enmendarse. Existen no pocas ocasiones en las que llamar a la puerta de tu vecino y, con tu mejor sonrisa, comentar que te estás enterando de la conversación o que sabes qué canal está viendo, dicho con mucha simpatía nos procura una solución inmediata del problema. Si además cuentas con un poco de inteligencia emocional, elogiar lo bonito que le ha quedado el recibidor o lo guapa y lo grande que se ha puesto su niña dará viento a favor a tu viaje hacia el sosiego. Tiempo de resolución: cinco minutos.

Puede ocurrir que tu vecino te conteste de mala manera, no te abra la puerta…  como sucede en el testimonio que anotábamos al principio de este artículo. En este caso no estaría de más dar un segundo paso: hablar con los otros vecinos que le circundan. Los edificios de nueva construcción son muy deficitarios (por regla general) en materia de aislamiento acústico. Es de suponer que si nos molesta a nosotros, también molestará a los demás vecinos fronterizos (arriba, abajo, a un lado al otro…). Es una evidencia física: el sonido es una onda que se propaga en todos los sentidos. Sume acólitos a su causa. Tal vez ellos quieran quejarse también pero no se atreven y usted es el impulso que necesitan.

En la próxima junta vecinal, expondremos nuestra queja y pediremos que conste en acta nuestro malestar ante el comportamiento de este vecino. Si a esa moción vamos respaldados por el resto de vecinos aquejados, tendremos mucha más fuerza. A partir de aquí, la comunidad de vecinos representada en la persona del presidente podrá visitar el domicilio de su vecino o remitirle una carta y pedirle formal y amistosamente que cese en su comportamiento por resultar molesto al conjunto de los vecinos que le rodean.

Una vez así, hemos agotado la vía amistosa con nuestro vecino. Le recomendamos encarecidamente que así lo hagan. Entrar en pleitos con un vecino se puede convertir en un verdadero drama debido a que estamos obligados a convivir pared con pared durante mucho tiempo.

No obstante, existen personas que no se avienen a razones. Cuando ni dado el aviso comunitario se cesa en el comportamiento, es hora de acudir a un abogado experto en asesoramiento jurídico a comunidades de vecinos para que nos guíe a través del necesario proceso legal que se tendrá que desarrollar. Nuestro bufete cuenta con especialistas en la materia que podrán ayudarle.

Cuando lleguemos a esa circunstancia de tener que poner en manos del abogado el problema con el vecino molesto, aun cuando desde un principio diera muestras de su poca predisposición a ser razonable, los pasos que hemos mencionado como primeras medidas para agotar la vía amistosa serán muy convenientes. Como abogados podemos afirmar que varía mucho enfrentar el testimonio de un vecino con otro a hacerlo con un ramillete de vecinos que coinciden en la censura de un mismo comportamiento. Esa unión testimonial dará mucha más probabilidad de resolver a nuestro favor.

Si además en el proceso podemos contar con el acta de la junta vecinal donde ya se recogía el malestar con el citado comportamiento, la carta o el testimonio del presidente dando por cierta la petición de la Comunidad de Propietarios al vecino para que moderase su comportamiento… quedará bastante claro que esta persona tiene un comportamiento reprobable y que no acatará ninguna medida amistosa o no coercitiva.

CARMEN-LINKEDINEn resumen, convivir con respeto por nuestros vecinos no solo es un imperativo legal. Es de sentido común. No obstante, cuando se dan circunstancias en que nos toca en suerte alguien ajeno a esa buena vecindad y urbanidad conviene intentar llevarlo amistosamente a darse cuenta de la molestia que causa, en una primera instancia a nivel particular y si no fuese satisfactorio, pedirlo a nivel colectivo en la reunión de vecinos. Si todos estos cauces de buena fe no dan como resultado un vecino que modifica su conducta, entonces será el momento de ponerse en manos de un abogado que nos ayude a resolver de forma eficaz el problema utilizando todos los resortes que nos permite el ordenamiento jurídico.

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Por | 2016-01-18T14:48:33+00:00 enero 18th, 2016|Blog|1 comentario

Un comentario

  1. Maria 11/02/2017 en 21:27

    Buenos días, me ha gustado mucho lo que dices y como lo dices en el artículo. Quiero contaros una experiencia mía. Hace poco leí un articulo que hablaba sobre cuando cambiarse de casa que me ailuminó, pues siempre había tenido problemas con los vecinos y no me atrebía a lanzarme. Lo que leí me abrio los ojos, pues no hay que aguantar en un lugar que no nos gusta.

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