Multas de tráfico

Multas de tráfico: recurrir y/o escapar de ellas.

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Hoy vamos a hablar de las multas de tráfico tan habituales en nuestras carreteras y ciudades, especialmente en nuestra ciudad, Madrid, en la que a diario recibimos a numerosos clientes con este problema, que acuden a nuestro despacho animados por nuestra fama como expertos en reclamación de multas de tráfico. Hemos estado tentados a titular cómo evitar, pero evitar no es el verbo (se evitan sin coger el coche; siendo prudentes cuando lo hacemos etc.) sin escapar de sus temibles efectos en nuestra cartera y a veces en nuestras vidas (si nos retiran el carné).

Los efectos devastadores de algunas multas de tráfico (que pueden estar tanto en el ámbito civil/administrativo como incluso en el penal) hacen que sea uno de los motivos más frecuentes de consultas al abogado. Si nos ponen una multa mínimamente discutible, parece sensato intentar argumentar nuestra posición y ejercitar nuestros derechos al respecto. 

En primer lugar, una multa tiene que tener una formalidad implícita. Es decir, la forma en que se argumenta, comunica etc. tiene que cumplir una serie de requisitos. De lo contrario podríamos recurrir y lograr evadir aquella sanción que se nos pretende imponer. En los siguientes supuestos la multa no será tenida como válida:

  1. Defectos de notificación: si la multa no se te notifica en tu domicilio, y tienes conocimiento de ella ya directamente a través de la Agencia Tributaria la misma presentará defectos de notificación. En 2016 en Madrid se anularon bastantes expedientes porque la multa no se había notificado al domicilio del infractor, que sin embargo, transcurrido un tiempo sí que recibía la reclamación de la deuda por medio de la Agencia Tributaria. El argumento para tal anulación es que la Dirección General de Tráfico está dando la dirección de notificación como aquella en la que está anotado el vehículo, pero no se han llevado a cabo las diligencias necesarias para comprobar si es el domicilio del infractor. Solo cuando estas se hubieran llevado a buen término habiendo sido imposible localizarle se podría dar por comunicada la multa mediante edicto, y no antes o de otra forma.
  2. Incumplimiento del plazo: La Administración está sujeta a unos plazos. Concretamente  tiene un plazo de tres meses para notificar y dar comienzo a las distintas etapas que habrá de seguir el proceso. Si se tratase de una sanción de especial gravedad, o mejor dicho, de una infracción de especial gravedad (no olvidemos que no somos un pasivo de las multas sino que las ponen en marcha nuestros comportamientos al volante) el plazo para la administración se alarga hasta los seis meses. Si transcurre ese plazo, la multa será prescrita. Caducará también, si transcurrido un año desde la infracción no se ha iniciado el proceso de sanción administrativo.
  3. Calidad de las pruebas: si la multa te la ponen en plena carretera, normalmente las multas de tráfico van acompañadas con fotografía del momento. No vale cualquier imagen. Esta tiene que ser objetivamente válida. La fotografía es esencial para determinados casos (sanciones por superar el límite de velocidad o por saltarte un semáforo) así que cuando te llegue la multa deberías acudir a tu abogado para preparar un escrito rechazando la acusación, y solicitar las pruebas pertinentes para poder cotejar su validez. ¿Por qué podrían fallar las pruebas? ¿Cómo podremos decir que la foto no vale? Por ejemplo, si es una infracción por exceso de velocidad en carretera, sólo puede aparecer tu vehículo en la foto, ya que si aparece otro, puede haber conflicto y argumentarse que no se sabe cuál fue el que hizo saltar el radar. Debe datarse el momento con exactitud (puede tener mal la fecha) y precisarse la velocidad a la que fue registrado el vehículo (y que efectivamente sea una velocidad superior a la permitida en el tramo). Por otro lado, la matrícula debe ser perfectamente legible, de lo contrario podría tratarse de otro vehículo. En ciudad, si por ejemplo nos hemos saltado un semáforo, debería verse igualmente el vehículo, leerse bien la matrícula, que aparezca el semáforo y, faltaría más, que esté en rojo. Son detalles, cierto es, pero nos van a permitir argumentar una reclamación.
  4. Discutir el soporte: El aparato que te registró como infractor (radar, alcoholimetro…) ¿es válido? ¿funciona? ¿está calibrado? Cada uno de los elementos técnicos utilizados para el control de tráfico deben tener un certificado de homologación que podemos solicitar, para asegurarte de que el mismo está debidamente verificado. En el momento en el que no lo esté, o que arroje valores distintos a los que anota la multa, habrá un conflicto, aparecerá la duda y las multas de tráfico así no son válidas. Deben ser transparentes.
  5. Ratificación de la autoridad: el agente que nos pone la sanción tiene que refrendarla. Esto es así porque muchas veces no hay pruebas gráficas de la sanción. Por ejemplo si pasas junto a un policía hablando con el móvil mientras conduces. Te verá, te multará, pero no tendrá tiempo de hacerte una fotografía en el momento exacto. ¿Qué hacemos cuando el cliente nos plantea esta situación? Pedir el informe con la ratificación del agente sobre lo que él afirma que pasó. También se dan casos en que lo hemos pedido al ayuntamiento de turno. Atención: en no pocos casos el agente cambia la declaración, extravía el papel, no lo presenta a tiempo… y el ayuntamiento igual. Cualquier prescripción, contradicción… nos puede salvar.

Multas de tráfico: recurriendo

¿Crees que son detalles nimios? ¿Crees que no se suelen dar esos casos? Si es así, cambia tu idea. Cada mes atendemos a muchos clientes que lograr recurrir con éxito cuando creen que la multa no está bien clara, que no son justamente multados etc.

Son importantes los plazos. El itinerario sancionador dará comienzo cuando hayamos recibido la notificación de la multa. A partir de ese día disponemos de un periodo de 15-20 días para enviar alegaciones. Anotación: si te para la Guardia Civil/Policía y te la entrega en mano, en el instante empieza a contar el periodo sancionador.

Lo más prudente es contactar rápidamente (en el plazo de 15-20 días pero sin agotarlo para dar al gabinete margen de maniobra) con un equipo de abogados expertos en reclamación de multas de tráfico para llevar de la manera más exitosa tu reclamación. De ello va a depender no ya el éxito de la misma, el cumplimiento formal, la atención a detalles y extremos que te pueden beneficiar y que a ti te pasarían inadvertidos… sino también que no te expongas a presentar con defectos tu reclamación y perder el descuento por pronto pago.

Acude a nosotros. El resultado siempre será mejor.