Falsificar una marca y sus consecuencias legales

La identidad de marca es uno de los valores más preciados y por los que más trabajan las empresas, falsificar uno de sus productos puede ser un verdadero problema. Su posicionamiento en el mercado ofrece al empresario un margen económico, un estatus social, un nivel de ventas, una generación de negocio en definitiva, para el que se tributa, con el objetivo de poder operar en un mercado de libre competencia, que al mismo tiempo debe velar por los derechos de todos aquellos que operan en él.

De forma paralela opera un mercado negro repleto de falsificaciones e imitaciones que atenta de forma directa contra las empresas que invierten y trabajan a diario, para mantener una plantilla y seguir creciendo. Aunque en ocasiones el ciudadano de a pie considera que es un problema que no le afecta directamente, más allá, es algo de lo que puede beneficiarse si está dispuesto a adquirir alguno de estos productos, en realidad es un problema que afecta a la cadena total de la sociedad. Pero vamos a detenernos un poco más en qué tipos de delitos se esconden detrás de estas falsificaciones de marca.

El código penal contempla una división clara de estos delitos, distinguiendo entre los delitos contra la propiedad industrial y los delitos contra la propiedad intelectual.

¿Cuándo se considera que estamos cometiendo un delito contra la propiedad intelectual? Hablamos de piratería industrial cuando se produce una falsificación, distribución o reproducción de una obra literaria, artística o científica sin que haya sido autorizado de forma previa y explícita por su propietario. ¿Cuándo consideramos que estamos atentando contra la propiedad industrial? Estamos dentro de esta situación cuando se opera del mismo modo que hemos mencionado con anterioridad en los delitos contra la propiedad intelectual, pero en este caso lo hacemos con fines industriales y comerciales. En estos casos no se ha realizado una autorización previa por parte del autor y propietario de la patente y el falsificador utiliza ilegalmente marcas, colores, formas, materiales idénticos y en la mayoría de las ocasiones fácilmente confundibles por aquellas personas que no están familiarizados con los detalles pormenorizados de la identidad original. Será entonces cuando estemos hablando de piratería industrial.

Tres formas de atentar contra la propiedad

Existen tres formas diferentes de atentar contra la propiedad intelectual o industrial. Las falsificaciones, las imitaciones y las copias ¿Cuáles son las diferencias entre ellas?

El producto que ha sido falsificado, se ha creado o modificado con un único objetivo que pueda confundirse con el original, que responde a una marca y a una empresa. Dentro de esta falsificación también se incluye el propio packaging, para que de este modo, aquella persona o empresa que vaya a adquirir el producto, no sea capaz de distinguir el producto original del que ha sido falsificado.

El producto que ha sido imitado. Esta situación se produce mucho cuando una marca produce un producto de forma exitosa o da con un estilo de hacer las cosas que tiene una gran aceptación en la sociedad. ¿Cuántas veces no hemos visto tipografías que imitan, estilos de mensajes en productos de merchandising…? Estos son solo algunos ejemplos de lo que puede estar considerado como una imitación. En estos casos la persona o empresa que hace la imitación no busca con ella que sea confundida con la versión original. En ningún caso se persigue el desconocimiento o confusión del cliente y por ello, al ser fácilmente perceptible por el usuario que se trata de una imitación de un producto original, no tiene en el mercado el mismo valor económico. Una característica clave de las imitaciones es que estas no siguen ningún tipo de protocolo de calidad, ni intenta hacer uso de materiales iguales o similares a los utilizados en el original.  

Por último las copias. Están consideradas como de las más peligrosas de las tres, ya que al ser una copia de una original no busca en ningún caso confundir a la persona que lo adquiere, pero estas copias no responden a ningún estándar de calidad y esto puede conllevar un atentado para la seguridad y salud pública por ejemplo, en función de los mercados en los que nos estemos moviendo.

Este tipo de delitos afectan a más sectores de los que nos imaginamos, prácticamente a la mayoría, en gran parte por el éxito de un buen producto y del trabajo de su marca, algo en lo que cada día invierten más las empresas. Entre los más afectados, tenemos el mercado de la alimentación, el sector de la moda, la belleza y la salud.

Sus consecuencias legales pueden ser muchas y de gran entidad, desde la retirada de los productos u obras, intervención de los ingresos percibidos a través de esta actividad ilícita así como otras consecuencias penales contra la personas y/o empresas que se encuentren detrás de este tipo de actividades ilícitas.

Invertir en la protección contra este tipo de delitos es fundamental para poder atajarlos en un corto espacio de tiempo y evitar así daños mayores tanto económicos como de imagen. Por ello desde el despacho Díaz de Magdalena te animamos a que nos cuentes tu caso, tanto si deseas protegerte como si ya estás inmerso en un proceso por alguno de estos delitos contra la propiedad intelectual y la propiedad industrial.

 

Por | 2019-02-13T11:00:15+00:00 febrero 8th, 2019|Blog, Noticias jurídicas|Comentarios desactivados en Falsificar una marca y sus consecuencias legales