Divorcio

Divorcio ¿por las buenas o por las malas?

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El divorcio en España está a la orden del día. Con la salida de la reciente crisis económica en muchas familias, se ha tomado esta decisión que venía posponiéndose por motivos tal vez económicos.  Para Teresa Castro-Martín [investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC] «La crisis ha producido más tensiones familiares, pero, también, menos posibilidades de separarse y tener dos hogares» Actualmente la tasa de divorcios crece a un ritmo más de cinco puntos porcentuales superior a lo que se venía dando en 2013. Más aún, desde que entró en vigor la ley de jurisdicción voluntaria, esa que nos permite elegir ante qué estamento nos divorciamos, casamos, reclamamos una deuda etc. casi 5000 parejas se han divorciado ante notario. Atención: es el doble de las que se casaron en este periodo (desde que entra la Ley de Jurisdicción Voluntaria hasta la actualidad).

La nueva Ley de Jurisdicción Voluntaria que ya hemos analizado en este blog desde distintos puntos de vista permite a los notarios y a los secretarios judiciales la tramitación de bodas y divorcios, se están registrando casi dos divorcios por boda de media cada día (Promedio bodas 6/día – Promedio divorcio 13/día) [Datos del Consejo General del Notariado]. Sin embargo, para que un divorcio se pueda celebrar fuera del juzgado (ante notario o secretarios judiciales) se debe tratar de un divorcio no contencioso es decir, de mutuo acuerdo y en el que no haya menores fruto de la relación y siempre que haya transcurrido un tiempo mínimo de tres meses desde la celebración de la boda.

Y aquí es donde queremos detenernos para explicar a nuestros lectores que existen dos tipos de divorcios: el contencioso y el de mutuo acuerdo. El contencioso es aquel que llevará a los cónyuges ante el juzgado por no estar de acuerdo en cómo se va a disolver ese vínculo legal existente hasta la fecha entre ambos. El de mutuo acuerdo, como su propio nombre indica no es contencioso sino amistoso. Cuando esta situación se produce todo el proceso es más ágil. «El divorcio amistoso, es decir, cuando hay un entendimiento entre las partes implicadas es muy recomendable. Tanto en lo que supone emocionalmente a ambos como por lo que simplifica toda la cuestión patrimonial vinculada al divorcio» nos comenta la letrada titular de nuestro despacho, Dña. Carmen Díaz de Magdalena.

Divorcio amistoso

Divorciarse por las buenas (Mutuo Acuerdo) presenta una serie de ventajas que siempre que sea posible nos se deberían despreciar. La más importante es la sencillez que imprime a un proceso que de otro modo puede ser más tedioso para todos.

El divorcio de mutuo acuerdo requiere de la preparación y elaboración formal de un CONVENIO REGULADOR donde ambas partes ponen por escrito, acuerdan y sellan con su firma cómo se van a coordinar en la custodia de los hijos, pensión alimenticia, pensión compensatoria (si uno de los cónyuges la necesita), cómo se va a repartir el uso de la vivienda familiar… teniendo siempre en cuenta que habrá factores como que haya o no hijos menores etc. muy a tener en cuenta por el abogado/s que asesoren a la pareja. La medida es buena para la pareja y también, por qué no decirlo para los saturados tribunales españoles, que ven en los divorcios de mutuo acuerdo una válvula de escape y alivio para su sobrecarga de expedientes. Tal vez por ello, la propia ley añade incentivos al divorcio de mutuo acuerdo, como por ejemplo la posibilidad de liquidar la sociedad conyugal en el propio convenio regulador.

Cuando los cónyuges no se ponen de acuerdo, el panorama burocrático ya se complica, y mucho. Por un lado tendrá que iniciarse el contencioso y para repartir el patrimonio habremos de abordar su inventariado (qué tenemos) y su reparto (quién se queda con qué).

Liquidar los gananciales y asignar a quién le corresponde cada bien puede ser, además de un capítulo muy desagradable para los cónyuges, un proceso que se alargue en el mejor de los casos varios años. ¿No interesa más llegar a un acuerdo extrajudicial antes de meter al juez en medio del problema?

Si tenemos que interponer una demanda de divorcio ante un juzgado, normalmente tendremos que preparar no una, sino varias. Una para medidas provisionales urgentes, que buscan principalmente dar salida a la situación de los hijos (aquellas que urge adoptar dada la acuciante necesidad de resolver una convivencia maltrecha) y otra demanda, de carácter general con las grandes cuestiones de fondo en torno a un divorcio.

Otra de las ventajas del divorcio de mutuo acuerdo es el ahorro de costes. Nos ahorra muchas intervenciones judiciales y con ello costes de abogados, procuradores, tasas…

Quizás una de las razones más sensatas que encuentran los padres a la hora de optar por un divorcio amistoso, es la de hacerlo más llevadero para los hijos. En el divorcio de mutuo acuerdo los hijos no tienen que prestar declaración ante jueces,fiscales, psicólogos… con el consecuente ahorro de traumas, ansiedad y demás para ellos. El divorcio tiene consecuencias emocionales significativas para los hijos, especialmente en la etapa de maduración. Cuanto más corto sea el proceso y más pacífica la resolución, mejor. El divorcio amistoso puede tener una duración de tres meses, en tanto que un Divorcio Contencioso suele alargarse más allá de un año y si se recurriese la Sentencia se podría estar posponiendo hasta varios años.

Parece obvio, por tanto, que en los casos en que fuera posible se opte por un divorcio de mutuo acuerdo. Este suele ser nuestro consejo profesional a nuestros clientes. Más sencillo, más rápido y más económico. Si además coincide que hay hijos menores fruto de la relación, con mayor motivo habría que optar por este tipo de divorcio.

Si usted se ve inmerso en un proceso de divorcio y desea contar con nuestro consejo profesional como abogados expertos en divorcios, le invitamos a dirigirnos su consulta al email despacho@diazdemagdalena.com para que se la resolvamos. Le recordamos que en nuestro despacho, la primera consulta es gratuita.