Black Friday

Black Friday, conoce tus derechos antes de comprar

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Ya estamos acabando noviembre y, una vez más el Black Friday, el enésimo americanismo que absorbemos para la cultura propia llega para hacernos gastar más en compras, justo antes del periodo de vacaciones navideñas, con diferencia el de mayor activación del consumo en todo el año. En España, la firma tecnológica Apple fue la primera en poner en marcha esta iniciativa trasatlántica y a ella se sumaron las grandes superficies. Tras ellas, todo el mercado.

El ‘Viernes Negro’ ó ‘Black Friday’ es aquel día elegido para dar inicio a la temporada de compras navideñas en Estados Unidos y ahora también en España. Se llama así porque se sucede justo un día después del día de Acción de Gracias, que tradicionalmente tiene lugar cada cuarto jueves del mes de noviembre.

La posibilidad de optar a precios más competitivos en algunos artículos nos hace salir corriendo a la gran superficie de turno en pos de aquel gadget que sí o sí tendremos que regalar estas navidades con el anhelo de ahorrarnos un buen pellizco y hacer más llana la cuesta de enero. Algo así como un ejercicio de previsión y prudencia en el gasto. Nada más lejos: es una estrategia para sacarnos más ventas. Siempre cae el típico -esto no lo iba a comprar, pero está tan barato que…- Llama la atención que las jugueterías son las que menor reflejo tienen de tamaña celebración del consumo. Reflexiones aparte, lo que interesa una semana más a este blog es la capacidad de conocer nuestros derechos que tenemos que desarrollar antes de realizar las compras. Y es que Black Friday no significa carta blanca para los comercios. Tienen que blindar al cliente una serie de condiciones y garantías por mucho que esté comprando a precio de saldo.

Veamos cuáles podrían ser:

En primer lugar tenemos que fijarnos en las características que afectan al propio artículo que vamos a comprar. Ese artículo estará necesariamente en perfecto estado. Repetimos, los comercios no pueden vender artículos en mal estado por muy baratos que los pongan. Que nadie llegue a casa y diga -Vaya, viene roto pero bueno, no pasa nada ¿qué vas a esperar con lo barato que estaba?-. El artículo tiene que presentar las mismas características que presentaba cuando se vendía a un precio no rebajado. Etiquetado, embalaje, estado… todo ha de ser correcto. Y si algo falla en este Black Friday las condiciones de devolución tienen que ser las mismas, como norma general y si el establecimiento no indica lo contrario, que ya tenía la tienda en periodo ordinario. Recuérdalo, te va a hacer falta. Y guarda el ticket o la factura, porque sin él, es bastante razonable que nadie admita cambios ni devoluciones. Las cosas como son. Las condiciones que prevé la ley para esas devoluciones, como ya hemos mencionado en artículos anteriores son: devoluciones en efectivo o vales para canjear en el mismo establecimiento. Cae sobre la parte vendedora la responsabilidad de indicar al comprador qué plazo tiene para gastar el vale en caso de ser ese el método de devolución elegido.

Es más, el artículo ya tenía que estar en venta en el catálogo de la tienda antes del periodo de rebaja: es decir, que no se trata de poner a la venta artículos de menor calidad diciendo que son rebajados (porque no lo son, son baratos) sino ofrecer a menor precio artículos que antes estaban a un precio superior.

Sobre la información que ofrece el artículo, lo que comúnmente llamamos el etiquetado del mismo, viene a contener la misma información. En eso la exigencia legal no varía. Es decir, el consumidor debe obtener tanta información como tenía cuando el artículo no estaba rebajado.

Sobre la cuestión que más nos preocupa a todos, el precio, la ley prevé que deba estar perfectamente detallado el anterior y el rebajado de tal manera que podamos saber que:

  • Efectivamente es un artículo con un precio habitual de comercialización superior al del Black Friday y no un artículo de un valor inferior de por sí, y que por lo tanto está en su precio. Es decir, que por ejemplo, será Black Friday o rebajado un Mercedes Benz con un valor de mercado de 35.000€ que nos lo vendan ese día a 32.000 € pero no un Alfa Romeo que tenga un valor de mercado de 32.000 € y se venda a ese precio. Eso no sería un Black Friday ni una rebaja ni nada parecido por más que el precio sea igual.
  • Que sepamos a cuánto asciende el ahorro al que se refiere la promoción, pudiendo ser cuantificable. Si el descuento, dice la norma, es un tanto por ciento general sobre una batería de productos bastará con referirlos en un ámbito más general junto al precio habitual.

Otra de las cuestiones que nos preocupan y que tampoco cambia con respecto a una compra normal es la garantía. Se mantiene con respecto a la compra normal: dos años de garantía y un año para compra de artículos de segunda mano. Será el establecimiento vendedor quien responda de ella.

Durante un periodo de rebajas como de hecho es el Black Friday, la tienda tiene derecho a aplicar ciertas condiciones especiales según su criterio. Por ejemplo:

  • No se pueda pagar con tarjeta
  • Modificar su política habitual de devoluciones (por ejemplo con tarjeta de vale en vez de en efectivo…)

La única condición para esa modificación es advertirlo claramente al cliente antes de que se inicie la venta. Si la compra es On Line dispones de dos semanas (14 días) para devolver lo comprado y que te reembolsen el dinero sí o sí. Por lo demás, las condiciones que te hemos comentado anteriormente son las mismas para la compra física y On Line.

Desde el despacho Diaz de Magdalena te animamos a disfrutar de un agradable día/fin de semana de compras, aprovechar los descuentos y gangas que pudieras encontrar y ser previsor ahorrando un dinero de cara a la Navidad, pero recuerda que esa ventaja en el precio no significa en ningún caso una merma de la calidad en los artículos ni de tus derechos como comprador. Si te queda alguna duda, ya sabes que en nuestro despacho la primera consulta es gratis.