ASPAC Administradores Concursales: código de buenas prácticas

Los Administradores Concursales reunidos en torno a ASPAC la Asociación Profesional de Administradores Concursales, ha elaborado un código de buenas prácticas, santo y seña del ejercicio del administrador concursal con el que se sientan las bases de un ejercicio excelente de la profesión. En primer lugar diremos que es de obligado cumplimiento para todos sus miembros. En primer lugar, el texto quiere apuntar al origen mismo de la actividad, es decir, al momento de la designación:

“Los administradores concursales no pueden ejercer ningún tipo de presión (incluida la social) sobre los órganos jurisdiccionales encargados de su nombramiento con el fin de promocionarse a sí mismo (o a otros compañeros de profesión)”

Existía la práctica, que se ha querido erradicar, de invitar a magistrados como ponentes a según qué eventos y premiarles con honorarios muy superiores a los que percibían el resto de ponentes de la mesa. Esta práctica está ahora regulada de forma que no sea posible aventajar económicamente a una persona que precisamente tiene capacidad de decisión en la designación del Administrador Concursal de turno en cada caso.

Sobre la capacidad de asunción de un Concurso

El asumir un concurso de acreedores puede ser realmente complicado. Nos puede llevar muchas jornadas de trabajo. Por eso, una de las cosas que pide ASPAC a sus miembros con carácter de obligado cumplimiento es una valoración inicial de las posibilidades del despacho para asumir la llevanza de cada caso en las mejores condiciones. «De ese modo, aseguramos un desempeño profesional excelente» afirma Carmen Díaz de Magdalena, directora de nuestro despacho y Administradora Concursal en más de medio centenar de concursos «Evitaremos que un despacho asuma arbitrariamente casos sin valorar si en ese momento dispone del tiempo y los recursos para hacerlo de forma excelente, tan solo animado por la promesa de facturación.»

Puertas giratorias. El fin

Otro aspecto que ha preocupado a ASPAC sinceramente en la elaboración del código de conducta, ha sido el comportamiento posterior al concurso por parte del Administrador Concursal. Es cierto que en no pocas ocasiones, un administrador concursal ha pasado a ser nombrado como consejero o directamente ser socio significativo de la empresa concursada. Bien, esto en principio tiene cierta explicación. Las empresas que caen en concurso de acreedores son en su inmensa mayoría, empresas que han llegado a esa circunstancia por una mala gestión. Entonces aparece la figura del Administrador Concursal, una persona capacitada y capaz de tomar las decisiones e implantar los procesos que salvan la empresa y la ponen en el rumbo de gestión que antes nunca tenían. En este sentido, no es de extrañar que la empresa quiera fichar a este profesional para no volver a caer en los errores que la llevaron a la insolvencia y quién mejor que alguien que ya ha demostrado su valía y su solvencia profesional.

Hasta aquí todo muy bien. El problema es que tal acomodo profesional a posteriori, se entiende que puede restar objetividad al administrador concursal  en su toma de decisiones mientras que dura el proceso del concurso de acreedores, en el que sobra decir que la profesionalidad e independencia tiene que estar a salvo de toda duda. Para eso se le designa.

ASPAC

En definitiva, no podíamos encontrar un actor mejor en el panorama nacional para determinar los ámbitos de mejora del desarrollo de la actividad que ASPAC. En sus estatutos, concretamente en el artículo 2.3 afirma que tiene por finalidad: «Conocer y analizar la situación de los administradores concursales en todo el territorio español, proponiendo las medidas necesarias para su mejora» y en este sentido, se han puesto manos a la obra. En el apartado 7 recogen también su interés en «La defensa de los derechos e intereses profesionales de los administradores concursales y su formación permanente, el control de la deontología profesional y la colaboración en el funcionamiento, promoción y mejora de la Administración Concursal, de la Ley Concursal y del sistema de insolvencias en general, tanto en el ámbito estatal como en el internacional.»

Sin duda, un manual de buenas prácticas que es muy importante observar por lo acertado de sus afirmaciones y recomendaciones. Pero sobre todo, es acertado porque nace del propio sector, del contacto cercano al día a día y realidad el administrador concursal. Sin esa capacidad de ASPAC de tocar tierra y conectar con la realidad no habría sido posible elaborar tantas medidas, tan atinadas en lo que vienen a puntualizar y tan específicas en capítulos concretos.

Enhorabuena por la iniciativa, el contenido y la forma.

 

Por | 2019-04-02T11:38:46+00:00 marzo 21st, 2019|Blog|Comentarios desactivados en ASPAC Administradores Concursales: código de buenas prácticas