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¿Si me lesiono por accidente en un transporte público puedo reclamar?

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Queremos resolver esta semana una duda frecuente que se presenta en caso de accidente en medios de transporte público a la hora de reclamar. Cada vez más ciudadanos optan por el transporte público en sus desplazamientos. No cabe duda que las medidas que continuamente se están implantando en nuestra sociedad van encaminadas a aliviar el volumen de automóviles que circulan por la ciudad, descongestionando así las ciudades y contribuyendo a una disminución de la polución en las mismas.

Como en todos los órdenes de la vida, el aumento significativo del uso de un elemento, hace crecer de manera directamente proporcional el volumen de incidencias y por lo tanto la necesidad de regularlas civilmente y someterlas a un ordenamiento jurídico.

Más uso del transporte público hace pensar en más dotación de vehículos, más líneas circulando, mejor dotadas, más pasajeros, más trayectos… y también más accidentes. Cada vez más personas resultan lesionadas por accidentes en transporte público. Muchas de ellas elevan numerosas consultas a despachos como el nuestro, indagando en la cuestión acerca de si pueden reclamar por las lesiones o perjuicios sufridos en tales siniestros.

Reclamar

Trataremos de arrojar luz sobre la cuestión para todos aquellos interesados en saber algo más sobre la materia. Si como viajeros sufrimos un accidente lo primero que tenemos que saber es que el   billete es fundamental, porque justifica nuestra presencia en el vehículo y nos da acceso a las coberturas del Seguro Obligatorio del Viajero. Dicho de otra forma, cuando pagamos y obtenemos nuestro billete es como si firmásemos un contrato pasajero-transportista según el cual tenemos derecho a ser indemnizados por los daños que podamos sufrir durante el trayecto a bordo. Por tanto, primera idea: tanto si son daños leves como si se trata de daños a mayor escala, vamos a poder reclamar una indemnización.

Lo que sí va a variar es la cantidad que podamos percibir en base a los daños producidos. Es decir, que existe un baremo que va a marcar la pauta de lo que a cada uno le corresponde. Igual que ocurre a nivel material, en el caso de las personas hay que cuantificar el alcance de esos daños y aplicar un factor de conversión que nos dirá qué cantidad nos pertenece. Por Real Decreto se contemplan hasta 14 situaciones o grados de indemnización diferentes. Si fallecemos en accidente de circulación, la compañía nos indemnizará con 36.060 euros; si sufrimos una lesión permanente y muy grave nos podrían indemnizar con 42.070 euros, la de mayor cuantía.

Afortunada y felizmente, la mayoría de los casos que se dan son “leves” lesiones transitorias, dolores… para los que la ley prevé unos nada desdeñables 1.202 euros de indemnización para los casos más leves. Una baremación así de variada invita a reclamar en cualquier caso.

La clave de la reclamación está en cuantificar por tanto la gravedad de los daños. Para ello lo mejor es acudir a un abogado especialista en accidentes de tráfico y Responsabilidad Civil porque es un profesional que sabrá:

  • Encauzar cronológicamente las acciones y diligencias a tomar.
  • Disponer un protocolo de visitas médicas para valorar a nivel pericial los daños sufridos.
  • Calcular, a partir del criterio del médico y tomando en cuenta el baremo, la cuantía de indemnización.

Como coinciden en señalar muchos compañeros, también es interesante al viajero porque el abogado velará por el interés del mismo, mientras que dejarse guiar por el mero criterio de la aseguradora, por lo primero que nos ofrezca. Esto casi siempre será del interés de la empresa.

El seguro

El Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV) que se sufraga con una pequeña cantidad proporcional del pago de cada billete viene a cubrir los daños corporales que se producen en el trayecto en transporte público (transporte público –de más 9 pasajeros-). Lógicamente la normativa española es para el territorio español pero también para los viajes que se contratan/inician en España y que salen al extranjero. Cabe indicar que las indemnizaciones no siempre van a ser monetarias. También tenemos derecho a recibir las indemnizaciones que sean necesarias en el ámbito de la atención médica que precisemos por culpa de ese accidente.

Cubre también el acceso y salida al vehículo así como otras relaciones con él: meter equipaje, sacarlo, cambio o búsqueda de asiento…

Lo más importante, vital, es aprovisionarse de los informes médicos valoradores que sean precisos y conservar el billete (que da fe de nuestra presencia en el vehículo en el momento de ocurrir el accidente). Con ambas cosas, el seguro tendrá menos margen para objetar las exigencias que ponga nuestro abogado especialista en accidentes de tráfico y Responsabilidad Civil sobre la mesa. Conviene apuntar a nuestros lectores que la empresa de transportes tendrá que responder siempre por un accidente, aun cuando la culpa no hubiera sido del conductor. Y si la empresa no tiene contratado el pertinente seguro, el Consorcio de Compensación de Seguros será quien corra con el pago de la reclamación.

Otro aspecto importante a conocer es que debemos solicitar inmediatamente (el conductor suele tener) un formulario de reclamación para notificar a la empresa de lo sucedido y de nuestra situación a bordo.

Es importante no confundir el Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV) que venimos detallando con el seguro particular que nosotros contratamos cuando por ejemplo compramos un viaje a través de Internet o agencia. Ese seguro tiene unas coberturas más específicas. El SOV lo tenemos sí o sí en nuestro billete. El seguro del viajero o de viaje viene a ampliar las coberturas que ofrece aquel, no siendo de carácter obligatorio para la empresa de transportes, como sí lo es el SOV.

Para limar y aclarar cualquier duda que pudiera surgir en torno a esta difícil cuestión, le invitamos a visitar nuestro despacho o hacernos su consulta escribiendo un comentario bajo este artículo o escribiendo a nivel privado a despacho@diazdemagdalena.com