concurso de acreedores

Concurso de acreedores: qué es y cómo nos puede ayudar

El Concurso de Acreedores es una situación jurídica que se da cuando una persona no puede hacer frente al total que adeuda, es decir cuando no puede pagar todo lo que debe. Para que se dé, por lo tanto, necesitaremos la insolvencia es decir, la incapacidad financiera de la persona deudora. Ante esa imposibilidad de satisfacer sus obligaciones de pago, se llega a la insolvencia. Ese desequilibrio entre su activo y su pasivo (entre lo que tiene y lo que debe) traerá como consecuencia directa, el incumplimiento de sus compromisos como pagador.

Concurso de Acreedores y ordenamiento jurídico

Nuestro ordenamiento jurídico establece el Concurso de Acreedores, cuya misión es ordenar el pago de las deudas en base a una secuencia de acreedores por orden de preferencias y prelaciones que se establecen por ley. Es decir, el Concurso de Acreedores dice cómo va a pagar el deudor sus deudas (con su patrimonio) y en qué orden irá pagando a los distintos acreedores.

El deudor va a ir pagando las deudas con sus bienes. Quedarán fuera aquellos que la propia ley contempla como inalienables o inembargables.

¿Cómo funciona el concurso de acreedores?

Para empezar, tenemos que perder el miedo al concurso de acreedores. Existen en nuestro país empresas o familias que lo están pasando mal. Tienen una empresa que no puede hacer frente a determinados gastos que tienen, y las demandas y peticiones de pago se acumulan todos los días. Pues bien, nuestro ordenamiento jurídico prevé en estos casos el concurso de acreedores. Esto no es más que poner nuestra situación en manos de un juez, un juez mercantil en este caso, que nos dirá —Tráiganme todo lo que tienen, sus deudas y sus bienes— vamos a avaluar ambos, esto es, a asignar un valor a lo que tenemos y a lo que debemos y en función de ello actuar.

Mediante esta situación, el juez de lo mercantil le va a decir a los deudores, … —no pueden ustedes poner una demanda a estas empresas porque nos han pedido una protección especial mediante este procedimiento— con esta situación, el concurso de acreedores, conseguimos que los acreedores no puedan demandar, que las instituciones públicas (tesorería, hacienda…) no puedan realizar apremios etc.

El procedimiento del concurso de acreedores

El procedimiento es relativamente sencillo. Cuando la empresa acude al juez para comunicarle que no puede pagar y solicitar ese “amparo” de su labor como árbitro mercantil, puede hacer dos cosas:

  • decir que no puede pagar de ninguna manera, y que por tanto tengo que liquidar y vender todo lo que tengo para pagar lo que debo
  • decir que tengo la posibilidad de seguir generando ingreso, trabajando

Con la segunda medida, conseguimos que el juez nombre unos administradores concursales. Lo que hacen es supervisar que esa empresa puede continuar con la actividad. Lo que hace es que supervisa a ese empresario. En el desarrollo de un proceso de trabajos, ese equipo de administradores concursales va a a evaluar si esa empresa tiene o no unos activos capaces de saldar su pasivo. Si hay liquidación, hemos terminado, pero si hay convenio, se reúnen todos los acreedores y tratan de cerrar un acuerdo.

Los acreedores tienen que aceptar una proposición que le hace el empresario insolvente, que les va a pedir un sacrificio en forma de aplazamiento de pago, cuantía… Es decir, consigue continuar con su actividad porque ha logrado rebajar sus compromisos de pago, un poco de plazo…

Pero es justo decir, que en la práctica no es tan sencillo como el dictado legal. Más del 90% de las empresas que acuden a pedir esta medida al juzgado están terminando en liquidación. La sugerencia básica es decirle a la empresa: antes de que venga esa situación de insolvencia estudia tu situación para adelantarte a la situación traumática de la empresa hablando con unos y con otros para pedir un poco de apoyo.

Síntomas e indicadores

Concurso de AcreedoresHay síntomas. Se puede ver venir. Lo más sensato es poner remedio antes «En nuestro despacho estamos especializados en dar una segunda oportunidad a aquellas empresas incapaces de hacer frente a sus necesidades de pago, pero también en actuar de manera preventiva para evitar llegar a la insolvencia. Cualquier momento es bueno para tomar esa decisión de acudir a un especialista que nos ayude. Cualquier momento es bueno para llamarnos, pero cuanto antes mejor porque depende de a qué altura del problema nos llames, se cerrará la herida con más o menos puntos de sutura, dejando más o menos cicatriz etc.» nos apunta Carmen Díaz de Magdalena, letrada directora del despacho.

Confiar en un método fiable y un conocimiento de la realidad jurídica-empresarial es la mejor alternativa. Mediante el compliance, un plan de viabilidad, estrategias de negociación y refinanciación bancaria… podemos sacar a la empresa del atolladero antes de que se llegue a la situación más extrema. Ciertamente, es una pena ver cómo se dejan morir muchas economías familiares, muchas empresas… que habrían tenido una segunda vida de haber tomado las diligencias oportunas en el momento oportuno.

Si quieres nuestra ayuda, dirige un email a despacho@diazdemagdalena.com y estaremos encantados de atender tu consulta sin compromiso.